Slide background

Primera estancia

(19, 20 y 21 de abril de 1938)


En abril de 1938, en plena Guerra Civil española, Josemaría Escrivá de Balaguer realizó un viaje desde Burgos, donde residía, hasta Córdoba, para entrevistarse con un estudiante entonces incorporado al ejército. Pasó por Sevilla tanto a la ida como a la vuelta de Córdoba, los días 19, 20 y 21 de abril de 1938.



 Arguijo nº 5

Colegio Itálica en la calle Arguijo nº 5

1. Institución Teresiana

(C/ Arguijo nº 5)

Lo primero que hizo el día 19 fue ir a ver “a las hijas de D. Pedro”, esto es, a las Teresianas, que desde 1925 estaban establecidas en Sevilla. En 1938 tenían un colegio (que sigue existiendo en la actualidad con el nombre de Colegio Itálica), en la calle Arguijo nº 5, al que se habían trasladado en julio de 1937. Allí celebró la santa Misa en cuanto llegó, y más tarde predicó una plática a las Teresianas.

Fachada de la iglesia de San Jorge,  en el Hospital de la Santa Caridad, calle Temprado nº 3

Fachada de la iglesia de San Jorge,
en el Hospital de la Santa Caridad, calle Temprado nº 3


2. Hospital de la Santa Caridad

(C/ Temprado nº 3)

Fue después a la calle Sol, donde vivía un residente de la Academia-Residencia DYA. Era un estudiante de Ingeniería de Minas, al que la guerra había sorprendido en Sevilla con su familia. Con él fue a la iglesia del Hospital de la Santa Caridad, en la calle Temprado nº 3. Pedro Casciaro le había insistido en que fuera a ver los cuadros de Valdés Leal, situados en tan singular templo sevillano, que hoy puede seguir visitándose.
Un recuerdo de este viaje quedó plasmado en el punto 742 de Camino, libro que estaba escribiendo por entonces:

“Aquellos cuadros de Valdés Leal, con tanta carroña distinguida –obispos, calatravos– en viva podredumbre, me parece imposible que no te muevan”

Uno de los cuadros del pintor Valdés Leal (Finis gloriae mundi)

Uno de los cuadros del pintor Valdés Leal
(Finis gloriae mundi)

De la impresión que le causó la contemplación de las espeluznantes imágenes supo extraer un sentido más sobrenatural, añadiendo la anécdota atribuida a san Francisco de Borja, ante el cadáver de la Reina Isabel:

“Pero ¿y el gemido del duque de Gandía: no más servir a señor que se me pueda morir?”

Después de comer, se despidió de las Teresianas en la calle Arguijo y salió en tren a Córdoba, desde la entonces llamada Estación de Córdoba, en la plaza de Armas. Esta antigua estación es hoy un centro comercial con ese nombre, Plaza de Armas, aunque conserva la arquitectura y el aspecto de la estación de entonces.


3. Estación de Plaza de Armas

(antigua Estación de Córdoba)

plaza

Aspecto de la estación de Plaza de Armas a principios del siglo XX

Volvió a Sevilla desde Córdoba la tarde del 20 de abril. Pero cuando se acercó al colegio de las Teresianas por la noche para preguntar dónde le habían buscado alojamiento, se topó con que tenían ya la puerta cerrada. Al final, pudo alojarse en una sencilla pensión.

Al día siguiente se fue temprano a la estación Plaza de Armas y chocó con el problema típico de aquel entonces para viajar en tren: no había billetes. Se subió, pero pronto se dio cuenta de que al no tener billete, le cobrarían el doble de la tarifa, y no tenía dinero suficiente. Decidió, en consecuencia, bajarse en el primer pueblo y volver a Sevilla para esperar otro tren que le llevase a Burgos, pagando sólo la tarifa normal. Una vez en Sevilla esa misma mañana, supo que lo más barato era tomar el tren que iba de Cádiz a Irún, y que pasaba por Sevilla al anochecer.


4. Catedral de Sevilla

Esa mañana intentó visitar al Cardenal Segura en el Palacio Arzobispal. Allí estuvo, pero como había que solicitar la audiencia de antemano, no pudo ver al Sr. Cardenal. Como aún le quedaba tiempo, visitó la catedral, que le pareció grandiosa.


5. Cardenal Wiseman

(C/ Fabiola)

image10

Placa situada en la calle Fabiola

Al salir de la catedral, debió perderse por esa parte del centro de la ciudad que se conoce como barrio de Santa Cruz, donde está la calle Fabiola.

De aquél paseo dejó escrito:

“Fabiola, leo como nombre de una calle: hay, en la casa, una lápida de mármol, donde se asegura que allí nació el Cardenal Wiseman en 1802”.

La lápida sigue en la casa nº 5 de la citada calle, y puede verse al pasar por allí.

Esta calle comienza en la confluencia de las calles Aire y Madre de Dios, y desemboca en la calle Ximénez de Enciso. El nombre de la calle se debe a la famosa novela, Fabiola, escrita en 1854 por el Cardenal Wiseman. En el número 26 de esa misma calle se halla establecido desde hace más de 40 años el Colegio Ribamar (ribamar.org) una de las primeras obras corporativas del Opus Dei en Sevilla.

image12

Aspecto de la Estación de Cádiz a principios del siglo XX


6. Estación de San Bernardo

(antigua estación de Cádiz)

Pudo salir del barrio de Santa Cruz, que le pareció un laberinto, y decidió ir a Utrera, pues le informaron de que desde allí no tendría dificultades para encontrar billete para el tren que iba de Cádiz a Irún. Así podría cogerlo en la estación de Utrera antes de que pasara por Sevilla. Por esa razón, aunque supuso desplazarse en dirección contraria a Burgos, su destino final, se trasladó a ese pueblo cercano a la capital.

Para ello, debió primero recoger su equipaje, que había dejado en la citada estación de Plaza de Armas, para ir a tomar el tren en la Estación de San Bernardo (o Estación de Cádiz), actualmente también fuera de servicio. Tomó para eso un coche de caballos, como los que aún pasean por Sevilla con turistas, para llevar la maleta de una a otra estación, pues seguramente no encontraría ningún taxi.

Llegó a la Estación de Utrera a la seis de la tarde, y por la noche toma el tren que finalmente lo dejó en Burgos.

Más detalles sobre este viaje puede encontrarse aquí


[put_wpgm id=2]