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Segunda estancia

(15, 16 y 17 de diciembre de 1943)


En octubre de 1943, varios miembros del Opus Dei llegan a Sevilla, enviados por san Josemaría, para proseguir la expansión apostólica de la Obra, que se había visto frenada hasta 1939, a consecuencia de la Guerra civil. Ya desde septiembre de 1942 se encontraba en Sevilla Vicente Rodríguez Casado, que ese año había obtenido, por oposición, la Cátedra de Historia Universal Moderna y Contemporánea en la Universidad de Sevilla.



Marqués de Luca de Tena nº 15

Casa Seras en 1943

7. Marqués de Luca de Tena nº 15

Estos primeros fieles del Opus Dei que llegaron a Sevilla en otoño de 1943 vivieron durante sus primeros meses en la Residencia universitaria de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos. Esta escuela fue fundada en 1942 y la residencia se acababa de instalar entonces en una calle muy corta que va de la avenida de la Palmera a la avenida de Manuel Siurot. Era un chalé cuyo nombre, “Casa Seras”, aparecía grabado en un azulejo sevillano, encima de la puerta del jardín. Su propietario de entonces era el médico analista Dr. Seras. Y con ese nombre fue conocido por todos los que tenían relación con los que allí vivieron. Su dirección actual es calle Torcuato Luca de Tena nº 15.

San Josemaría en casa Seras con (de izda. a dcha.)  Andrés Vázquez de Prada, José Luis González Simancas, Alberto Martínez Fausset y José Antonio Sabater.

San Josemaría en casa Seras con (de izda. a dcha.)
Andrés Vázquez de Prada, José Luis González Simancas, Alberto Martínez Fausset y José Antonio Sabater.

En Casa Seras estuvo san Josemaría los días 15, 16 y 17 de diciembre de 1943, acompañado de D. Álvaro del Portillo y D. José Luis Múzquiz, que entonces preparaban sus tesis doctorales en Filosofía y Letras. D. Álvaro la realizó sobre descubrimientos y exploraciones en las costas de California, y D. José Luis, sobre el Conde de Chinchón, un virrey de Perú (por lo que ambos aprovecharon para realizar consultas en la citada Escuela de Estudios Hispano-Americanos y en el Archivo General de Indias de Sevilla).

En ese viaje san Josemaría les habló, en la tertulia del día 15, de desplegar sus horizontes de apostolado, animándolos a adquirir una buena formación profesional para el día de mañana. Como preparaban un oratorio en la casa, sugirió inscribir en la parte anterior del canto de la mesa del altar la frase de San Juan: «Et cognoscetis veritatem et veritas liberabit vos» (Ioann. VIII, 32). También insistió en la necesidad de ser sinceros, alegres y estudiosos. Como entraba la noche y se iba la luz, sugirió que se sacasen unas fotos, que han quedado para la posteridad.

Actual sede del Colegio Mayor del Buen Aire

Colegio Mayor de Santa María del Buen Aire, en Castilleja de Guzmán.

En la mañana del jueves 16 de diciembre, celebró la Santa Misa en el pequeño oratorio de la Residencia. Antes de comenzar pidió a los presentes que se unieran a sus intenciones, concretadas en el desarrollo de la labor apostólica en Sevilla. Después del desayuno tuvo tiempo para hablar con todos, uno a uno.

Al poco de terminar de comer, salió en coche con D. Álvaro, D. José Luis y Vicente Rodríguez Casado hacia Castilleja de Guzmán, población muy cercana a Sevilla. Allí, Vicente les enseñó Santa María del Buen Aire, una casa-palacio en la que se estaban haciendo obras para adecuarla como residencia de artistas, estudiantes y profesores hispanoamericanos. En ese inmueble se celebraron convivencias y cursos de formación durante algunos veranos de la década de los años sesenta del siglo XX.

Esa misma tarde, a su regreso, san Josemaría adelantó a los residentes de Casa Seras lo que ocurriría a partir de la mañana siguiente: “tendremos al Señor en casa”. El Cardenal Segura quiso que bendijera el oratorio y dejara al Señor Sacramentado en aquella residencia.

El viernes 17, bendijo los ornamentos y el oratorio. Después, celebró la Santa Misa y dejó al Santísimo en el sagrario. Al llegar al momento de la Comunión, hizo una pausa para decir que era un día de acción de gracias a Dios, que había que encenderse ante el panorama que se presentaba: “Sevilla tiene que arder”, dijo entre otras frases. Ese mismo día 17, salió para Mérida, donde hicieron noche, y el día 18 continuaron el viaje a Madrid.

Testimonio en italiano de Alberto Martínez Fauset sobre este viaje