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Sexta estancia

(22, 23 y 24 de enero de 1946)



12. Residencia de Estudiantes Guadaira

(C/ Canalejas nº 8)

Fachada de la Residencia de Guadaira

Fachada de la Residencia de Guadaira

En enero de 1946 Guadaira abrió sus puertas y comenzaron a llegar residentes. Sólo cinco semanas habían transcurrido desde la anterior estancia de san Josemaría, cuando se anunció un nuevo viaje para finales de enero. Fue la última vez que estuvo en esa casa de la calle Canalejas.

Patio de la Residencia de Guadaira

Patio de la Residencia de Guadaira

Llegó el martes 22 de enero. Venía acompañado de Juan Masiá y Miguel Chorniquet. El miércoles celebró la Santa Misa en el oratorio de la Residencia y pudo comprobar que no habían caído en el olvido las indicaciones y reparaciones que dejó encargadas en diciembre. Aunque aquel día salió a hacer algunas gestiones por la mañana y por la tarde, pudo reservar varios momentos de la jornada –como el almuerzo y la tertulia– para estar en Guadaira acompañado de sus hijos.A la meditación y Santa Misa del jueves siguió un paseo por Coria del Río, San Juan de Aznalfarache, Castilleja de la Cuesta y las ruinas de Itálica. Los agraciados para acompañar a san Josemaría se turnaron con los que el día anterior estuvieron dando con él una vuelta por Sevilla.

En aquella ocasión preguntó a Alberto Martínez Fausset (Rino), que todavía vivía en Sevilla, si quería ir a Roma a finales de año, a comenzar la labor apostólica y a estudiar Derecho Canónico:

“Sueña y te quedarás corto; pero si no eres santo, te mato”

– le dijo con todo cariño y simpatía.

Patio interior de la Residencia de Guadaira

Patio de la Residencia de Guadaira

Un año después, concretamente el 12 de marzo de 1947, Alberto escribió en el comienzo de una tarjeta postal dirigida a la Residencia universitaria Guadaira, ya desde la Ciudad Eterna: “Con el Padre y desde la cúpula de San Pedro, un abrazo de Alberto”.

Completaba san Josemaría aquellas líneas con su inconfundible caligrafía de trazo grueso y rápido:

Muchas ganas de estar en Sevilla. ¡Cuántas cosas buenas, este año! Ojalá sepamos corresponder. Creo que sí, con la ayuda de Dios. Os bendice, os quiere, os abraza, Mariano.