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Cuarta estancia

(25, 26 y 27 de junio de 1945)


Durante el año de 1945, realizó otros dos viajes a Sevilla, en junio y en diciembre, encaminados a conseguir la puesta en marcha de la residencia.



10. Hotel Cristina

(Puerta de Jerez)

Edificio actual en el que estaba el hotel Cristina

Edificio actual en el que estaba el hotel Cristina

Hotel Cristina

Hotel Cristina

En la tarde del 25 de junio, casi inesperadamente, se presentó en Sevilla, tras haber pasado por Córdoba. Venía con D. José Luis Múzquiz y Tomás Erice. Se alojaron en el Hotel Cristina, cuyo edificio existe todavía, aunque ya no como hotel. Fue una jornada, como la siguiente, en la que se hizo notar especialmente el caluroso verano sevillano. Dejaron el equipaje y, sin perder tiempo, se presentaron en Casa Seras. “El hall donde nos reunimos –cuenta Andrés– era un horno”. Como estaba avanzada la tarde y las tiendas estaban a punto de cerrar, dos de nosotros salimos en bicicleta a buscar algún refresco, para tomar en la tertulia; y, de paso, se nos ocurrió comprar un abanico sevillano, de esos que es costumbre que usen allí los hombres durante la época del estío”.

La tertulia fue breve, pues san Josemaría tenía cosas que hacer. Sin embargo, aseguró que volvería para decir Misa a la mañana siguiente. Como recuerdo de aquel día, “los seis o siete que estábamos presentes –continúa Andrés– decidimos escribir algo en el abanico. Unas frases conmemorativas; idea que, aunque se acogió con entusiasmo, no fue fácil de llevar a la práctica por más que nos exprimíamos el caletre”.

Celebró la Santa Misa en la mañana del 26 de junio, en Casa Seras, precisamente treinta años antes de la fecha de su dies natalis. El que le ayudó, su biógrafo Andrés Vázquez de Prada, escribió que “tuvo que celebrar muy corrido el sol de la mañana. El oratorio, en un ángulo de la casa, había recibido el plomo derretido de sus rayos. No había ventilación apropiada, y aquello era un horno. Sus gestos eran devotos; sus movimientos, rápidos; y recitaba con calma, dando perfecto sentido a las palabras. Por el rostro del Padre y de los asistentes corrían gotas de sudor, pues la temperatura era insoportable en el cuarto. Transcurrió la misa sin prisas ni atropellos. De haberse alargado la ceremonia se corría el peligro de mareo. Al desvestirse en la sacristía todavía hizo unas observaciones sobre la limpieza de los ornamentos”.

Viajaron a Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera para visitar a la persona que hizo posible la adquisición de la residencia de la calle Canalejas, el Sr. García Junco. El día 27 salió de Sevilla para regresar a Madrid.


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