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Tercera estancia

(27, 28 y 29 de marzo de 1945)


Hotel Oromana

Hotel Oromana

San Josemaría salió de Madrid el Martes Santo, 27 de marzo de 1945, llegó de noche a Sevilla. Le acompañaban D. José Luis Múzquiz, ya ordenado sacerdote, el arquitecto Ricardo Fernández Vallespín y Jesús Alberto Cagigal. Pernoctaron en el Hotel Oromana de Alcalá de Guadaira, a quince kilómetros de Sevilla, situado en medio de un pinar. El objeto del viaje era encontrar un edificio para establecer una residencia de estudiantes en Sevilla, proseguir la marcha por Andalucía para visitar a algunos obispos y buscar casa para instalar otra residencia de estudiantes en Granada.



Al día siguiente, Miércoles Santo, celebró Misa en Casa Seras. Ese día celebraba el 20º aniversario de su ordenación sacerdotal. Después, de pie en el vestíbulo, les habló de apostolado, diciéndoles que:

“De cien nos interesan cien. Desde el Rector –decía dirigiéndose a Vicente– hasta el último bedel. Abiertos en abanico”.

8. Calle Canalejas nº 8

Casa de la calle Canalejas nº 8, donde se instaló la Residencia de Guadaira.

Foto actual del edificio que ocupa la parcela  que fué el Colegio Mayor Guadaira

Foto actual del edificio que ocupa la parcela
donde estuvo el Colegio Mayor Guadaira

Llevaban ya bastantes meses, según contaba D. Vicente Rodríguez Casado, buscando casa para instalar una residencia de estudiantes que sería la primera obra corporativa del Opus Dei en Andalucía.

El Miércoles Santo por la mañana acompañaron a san Josemaría a la calle Canalejas. Le bastó ver por fuera el edificio situado en el número 8, para darse cuenta de que ese inmueble podría servir para residencia. Su arquitectura era alegre y vistosa: a base de ladrillo claro, azulejos y mármol blanco; con ventanas y balcones de reja, y con hermoso patio. La casa era amplia y tenía cierto empaque, obra del arquitecto Aníbal González.

Ricardo Fernández Vallespín, D. José Luis Múzquiz y Javier Ayala entraron en la casa y sacaron unos planos que le parecieron bien. Su propietario, el Marqués de Monteflorido, dio facilidades para adquirirla. Con la colaboración del Sr. García Junco se consiguió la opción de compra.

9. Capilla Real de la Catedral

Tras el almuerzo hubo tertulia. Ese mismo día, por la tarde, con D. José Luis Múzquiz, fue a ver al Cardenal Segura, que estuvo con ellos afectuoso y paternal.

Después, contó que había encomendado a la Virgen de los Reyes encontrar una casa que pudiese ser residencia de estudiantes:

“Rezad para que pronto tengamos una casa, pues aquí estamos de prestado. Se lo he pedido a vuestra Patrona, la Virgen de los Reyes, y le he dicho que, si nos prepara pronto una residencia de estudiantes en esta tierra, su imagen presidirá el oratorio que allí se instale”

capilla

Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

Fue un año con dificultades para los desfiles procesionales de la Semana Santa a causa de la lluvia. Por la noche de ese Miércoles Santo lo llevaron a ver alguna procesión. Alberto Martínez Fausset, un sevillano, que desde 1946 vivió en Roma, lo acompañó esa noche y recordaba que contemplaron, entre otras, la popular cofradía del Baratillo.

Pasados los años, san Josemaría rememoraba lo ocurrido entonces ante un paso de palio:

“Estaba allí mirándola, y me puse a hacer oración… Me fui a la luna. Viendo aquella imagen de la Virgen tan preciosa, ni me daba cuenta de que estaba en Sevilla, ni en la calle. Y alguien me tocó así, en el hombro. Me volví y encontré un hombre del pueblo, que me dijo:
–Padre cura, ésta no vale ná; ¡la nuestra es la que vale!
De primera intención casi me pareció una blasfemia. Después pensé: tiene razón; cuando yo enseño retratos de mi madre, aunque me gusten todos, también digo: este, este es el bueno”.

En la mañana del día 29 de marzo, Jueves Santo, visitó en su casa sevillana de la calle Gravina al Sr. García Junco. Pudo también ir a los jardines de los Reales Alcázares donde le hicieron una foto mientras paseaba con Alberto Martínez Fausset.

A las cinco de la tarde impartió a los de la Obra un medio de formación.

Ricardo Fernández Vallespín regresó a Madrid y el resto de los viajeros salió por la tarde camino de Cádiz.


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