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Novena estancia

(8 de noviembre de 1972)


En 1972 realizó un viaje de catequesis por la Península Ibérica que duró dos meses, desde el 4 de octubre al 30 de noviembre de 1972. Del 6 al 13 de noviembre estuvo en Andalucía.





Durante esos días, san Josemaría vivió en Pozoalbero, la casa de retiros vecina a Jerez de la Frontera. Allí recibió a millares de personas que acudieron a escucharle.

Viajó a Sevilla el día 8 de noviembre, donde consagró el altar del oratorio de la nueva sede del Colegio Mayor Guadaira y tuvo una tertulia. El mismo día también estuvo en Albaydar.

Entrada del Colegio Mayor Guadaira

Entrada del Colegio Mayor Guadaira

20. C. M. Guadaira

(Paseo de la Palmera nº2)

Llegó al Colegio Mayor Guadaira el día 8 de noviembre de 1972, a media mañana. Primero se celebró el acto de la consagración del altar en el oratorio. Luego, la tertulia en el salón de actos, con la gente arracimada, con intervenciones chispeantes de los oyentes. El Padre se desenvolvía con un gracejo que estimulaba más la alegría de todos. Se dirigía personalmente a unos y a otros. Los residentes se conmovieron porque notaron que les ayudaba a acercarse más a Dios.

Oratorio del Colegio Mayor Guadaira

Oratorio del Colegio Mayor Guadaira

Ese mismo día por la tarde fueron a estar con san Josemaría de tertulia en Pozoalbero un grupo de hijos suyos. Se oyeron también sevillanas para la ocasión, como una cuya letra termina así:

…amor como el que siento
no es lo corriente…
Amar sin miedo
que después de la muerte
viene lo bueno.

21. De nuevo en Albaydar

Entrada de Albaydar

Entrada de Albaydar

Al llegar, tuvo una tertulia con las directoras en una salita de la entrada y se interesó por la labor educativa del centro. Esta reunión fue breve y pasó al oratorio. Rezó unos momentos y después subió al presbiterio. Contempló a la Virgen en el retablo y bajó a la nave.

D. Álvaro le hizo fijarse en la pared, donde dos angelotes sujetan las lámparas votivas. Comentó que todo era muy bonito. Se notaba que le costaba salir y volviéndose hacia el Tabernáculo dijo que estaba muy contento porque notaba que allí se trataba bien al Señor. Pidió que le hicieran mucha compañía, porque en el Sagrario estaba con su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma y con su Divinidad.

“A quererle, a quererle bien. ¡Tratadme bien al Señor! Me da mucha alegría este oratorio. Me gusta. Veo que le queréis”.

Le dio alegría comprobar que el crucifijo del altar era antiguo. Preguntó por su fecha y le dijeron que era del siglo XVII….
Al salir besó la cruz de palo que hay en el anteoratorio y salió al vestíbulo. Antes de marchar hizo una invitación para que al día siguiente fueran a estar con él en Pozoalbero. Y allí fueron en dos autobuses, el personal de servicio, las profesoras y las alumnas.


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